Ava Petrova
Sofía caminó suavemente mirándome fijamente intentando intimidarme eso está a más que claro.
Había crecido con una madre que me habia enseñado que nadie tenía que intimidarme porque nadie era más que yo así como yo no era más que nadie.
— Dime la verdad Ava ¿Acaso no quieres casarte con mi hijo?— Preguntó con los ojos entrecerrados, doblé los ojos. Ella tomó asiento frente a mí, no me moví de mi lugar, quería que ella supiera que NO me iba a intimidad, que yo no era Sergio que hací