Devin Becker
New York
Me quedé observando la experiencia laboral de Hanna en la carpeta que me había dado y revisando meticulosamente lo que le había pedido que arreglara, me sorprendí gratamente dándome cuenta que a pesar de ser una persona irreverente y muy altanera, como arquitecta se merecía todos mis respetos, por lo poco que apenas estaba conociendo de ella. Dejé de lado lo de Hanna, cuando recibí en el teléfono una llamada.
–Hola, buena tarde – Respondí en tono profesional – A sus órdene