El tercer día después de llegar de Mallorca, Nathan se dispuso a decirle la verdad a Matt, antes de salir de la empresa, llamó a su teléfono y le pidió reunirse.
- ¿Nathan? - la voz de la persona al otro lado del teléfono sonaba emocionada. - ¿Haz vuelto de tu viaje de negocios?
-Si, Matt…- Nathan no sabía cómo decírselo- ¿podemos vernos esta noche?
-Por supuesto que sí, sabes que siempre tengo tiempo para ti. - La felicidad era palpable en la voz del chico. - ¿Que tal en tu casa?
- Está bien.