Le señaló la puerta, entiende mi mensaje y sale dando un portazo.
Luego de unos minutos entran Fernanda y Mily con un semblante bastante preocupado.
— Catalina, ¿Qué está sucediendo? — Mily se acerca tomando mis manos —. Hasta allá afuera pudimos darnos cuenta que estaban discutiendo.
—No pasa nada chicas —Limpio mis lágrimas y suspiro —. Tenemos mucha tensión y solo fue a una discusión sin importancia.
—¡Señorita Adams a mi oficina! —El grito de Bastian resuena por todo el piso —. ¡Ahora!