Desde el punto de vista de Ivar
—Es una loba dorada. —susurró Paul en voz baja. Sin nuestro agudo oído, no habríamos oído nada.
—¿Qué es un lobo dorado? —pregunté en voz alta.
—¿Pero cómo es posible que tengamos uno en nuestra manada, no se habían extinguido? —preguntó Charles, ignorando mi pregunta.
—¿Quieres perder la cabeza, viejo? —pregunté con un fuerte gruñido, llamando su atención.
—Alfa, tal vez quieras sentarte para oir esto. —dijo mientras yo fruncía el ceño.
¿Era tan grave? No import