No mentire no ha sido fácil, he sufrido mucho, llorado por las noches debido a mi ansiedad por comida.
En principio odiaba el gimnasio, me agotaba muchísimo y regresaba muerta a mi casa, también odiaba levantarme temprano a correr todas las mañanas.
Y la comida fue mucho peor, reemplazar las hamburguesas y él helado por ensaladas. Llegué a odiar a mi nutricionista.
Llevo tres años desde que inicie mi vida sana y mis terapias con la psicóloga. Ella también me ha ayudado muchísimo y descubrió qu