Narra Dalia
Los rayos del sol me despiertan lentamente, me siento mareada y con muchas nauseas, así que corro hasta el baño hasta vaciar mi estómago.
—¡Dios! No vuelvo a beber tequila. —Me digo viéndome al espejo y lavo mis dientes.
—Así que bebiste tequila. —Esa voz. Debo estar soñando.
Me giro y mis ojos se abren aún más por la sorpresa. Está saliendo de la ducha completamente desnudo.
—¿Qué… qué haces aquí? —No recuerdo nada.
—Bueno… me enviaste un mensaje diciéndome que te quedarías aquí po