CAPÍTULO 113: UN DÍA DIVERTIDO.
Después del desayuno los chicos, Matt y yo nos colocamos unos trajes de baño para meternos al lago, papá al no querer meterse a nadar se quedó con Mateo en la sombra. Carmen antes de entrar acercó la bocina con la música no tan fuerte para no asustar al nene.
-¡Vamos a jugar! —gritó Pedro aventándose al agua y los demás lo siguieron. — ¿Ann tienes alguna pelota para jugar? —me pregunté e hice una mueca pensativa.
-Sí, tiene dos…las de Matt. —rodé mis ojos al escuchar la idiot*z de Marcus. —es