-¿Mi madre está viva? —carraspeé sentándome frente a él. —mientes, ella murió, toda mi niñez te encargaste de repetirlo, culparme y dañarme por eso. —gruñí apretando mi mano con fuerza en mi pierna.
-No miento, era más fácil hacerte pensar que murió, pero la verdad fue que ella nos abandonó cuando le conté que la empresa no iba bien, estaba a punto de quedarme en banca rota y ella solo se fue con su amante, ya que él si tenía dinero. —él golpeó su puño en la mesa molesto y fruncí mi ceño. —ese