59. LA NOTICIA INESPERADA.
ALICE.
—Mamá, necesito tu ayuda.
—¿Te sientes bien, hija?
—No, ven a casa. Hoy le dije a Stan que no podía ir a trabajar. Pero no me siento bien.
—Enseguida voy.
Colgué la llamada y caminé hasta la cocina, me sentía mareada y débil, parecía que mi cuerpo no respondía a mis órdenes, ni a lo que yo quería y necesitaba. Más temprano esa mañana lo único que pude hacer fue bañarme y tomar un desayuno sencillo que saqué de mi sistema más rápido de lo que había entrado.
Tenía un retraso en mi periodo,