CAPÍTULO 131: ¿QUIÉN LE DIJO QUE IBA A MORIR?
En el pasillo del hospital, Adeline caminaba de un lado a otro, incapaz de quedarse quieta. Sus manos jugaban nerviosamente con el borde de su chaqueta, y cada pocos segundos levantaba la mirada hacia la puerta de la habitación donde estaba Giovanni. Su ansiedad era palpable, y en su rostro se reflejaba la tensión de la espera. Afortunadamente, Killian había estado en la empresa cuando todo sucedió y no dudó en ayudarla a llevar a Giovanni al hospita