Pero se aferró a una pizca de esperanza de que Daniella simplemente apostara a que no firmaría.
Ahora, esa brizna de esperanza parecía débil.
Grayson miró fijamente el mensaje en la pantalla de su teléfono. Claude lo llamó por su nombre, pero no reaccionó.
Claude levantó la voz: — “Señor Lloyd”.
Grayson se recuperó y lo miró.
—Ya están todos aquí. ¿Empezamos?
Grayson dio un frío — “Mm” — y miró hacia abajo para responderle a Daniella.
—Bien. Mírate, ya creciste.
Luego silenció su teléfono e hiz