DAVID
La oscuridad se convirtió en mi refugio, el alcohol en mi mejor amigo, pero el sexo, joder, ese es mi anestésico favorito.
Empujo sin piedad contra la ardiente pelirroja, sonriendo ante sus lujuriosos gemidos y enganchando mi mano en su cabello, tirando hasta que está de rodillas, presionando su espalda contra mi pecho. Muerdo su hombro, cuello y mejilla. Ella empuja hacia atrás y yo gruño, disfrutando de sus travesuras.
La mujer es experimentada, sabe exactamente lo que le gusta a un hom