TOMO 2. CAPÍTULO 9. Un recordatorio perfecto
TOMO 2. CAPÍTULO 9. Un recordatorio perfecto
Era casi tierno así, con los ojos cerrados, la respiración lenta y el cabello más largo y desordenado. Lo único que le faltaba era seda… la seda blanca del relleno del ataúd alrededor, muchas flores y tierra, mucha tierra para cubrirlo. Esa sería indudablemente su mejor imagen.
Pero por lo pronto Lynett se tuvo que conformar con sentarse al otro lado de la mesa, sacar una botella mucho más cara y agradable, y beber mientras lo miraba dormir la borrac