PEQUEÑA REBELDE. CAPÍTULO 13. Media docena de puños
PEQUEÑA REBELDE. CAPÍTULO 13. Media docena de puños
No eran náuseas, era algo más. Gabriella ni siquiera sabía reconocerlo porque nunca antes las había sentido. Era una persona extremadamente sana, ¡y maldit@ sea, no podía tener tan mala suerte como para enfermarse precisamente en medio de aquel desastre que venía!
Se sostuvo de uno de los asientos como pudo, respirando tan pesadamente que Ranger enseguida volvió la cabeza y se levantó de su silla para lanzarse hacia ella.
—¡Diablos, Gabriella!