LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 80. Una traición
LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 80. Una traición
Y vaya que el jefe de la casa se encargó, porque una hora después, para el momento en que Ranger estuvo de regreso, aquella cocina era como un anuncio de televisión de productos de limpieza.
Sebastián hasta se había puesto un delantal, y guantes de goma, y estaba fregando a diestra y siniestra como si le fuera la vida en ello. No hubo cajón, cubertería, contenedor de plástico, plato o rincón de la alacena que dejara sin fregar, y para cuando terminó