CAPÍTULO 29. ¡El que caí fui yo!
CAPÍTULO 29. ¡El que caí fui yo!
Si el maldito gancho de la grúa lo hubiera golpeado en pleno pecho, destrozándolo, Elijah hubiera tenido quizás una mejor reacción.
—¿Qué…? ¿Disculpe? ¿Cómo dijo…? ¿Emb… embarazada? —balbuceó a media voz, como si se estuviera ahogando con aquella palabra.
—¿No lo sabía? —El médico frunció el ceño al darse cuenta de su sorpresa—. Lamento que tenga que enterarse en estas circunstancias, señor Vanderwood, pero sí, su esposa está embarazada. Cuando hay operaciones e