Noah se arrodilla detrás de mí y mete una mano entre las piernas. Gimo con fuerza cuando dos de sus dedos me penetran profundamente. Me acaricia con movimientos repentinos y repetitivos, iniciando algo que no sé si puedo soportar. La presión aumenta en mi interior a la velocidad del rayo mientras me mordisquea el lóbulo de la oreja.
—Oh, Noah —consigo decir, mientras mi coño gotea y se aprieta alrededor de sus dedos.
Levi y Beau se aseguran de que no tenga suficiente tiempo para respirar, así q