No podía dejar de mirar el teléfono después de escuchar la noticia. Carmen me había llamado, su voz temblorosa, y me había soltado esa bomba que me dejó en shock: estaba embarazada. Mis pensamientos se atropellaban en mi cabeza, chocando unos contra otros sin poder llegar a una conclusión clara.
"¿Cómo ha pasado esto?" Me pregunté a mí mismo, aunque la respuesta era obvia. Habíamos pasado por tantas cosas últimamente, y entre el estrés, las decisiones apresuradas, y todo lo demás, no me había d