Ela se colocó, un suéter holgado, que usaba para dormir, era de Connor, ella tenía varias, dormir con esas las hacía sentir protegida, le quedaba bastante grande, cubría hasta la mitad de sus muslos, salió a cenar, pero con el deseo a flor de piel ojalá Connor no se contuviera y la tomará, ella sabía perfecto en lo que él podría convertirse a la hora del sexo, parecía otro hombre y si eso pasaba ella no lo iba a detener.
Se sentó en la mesa, viendo fijamente a un Connor que hacía lo mismo, vio