Capítulo 44

Creo que he dormido demasiado, y por cómo se ve iluminado adentro y afuera de la ventana, debe ser bastante tarde.  «Pero es domingo», me digo volviendo a enroscarme con la sábana. Oliver no está en la cama, por lo que debe andar afuera.

¿O se habrá ido?

No lo creo.

Sonrío un poco avergonzada recordando lo que pasó en la madrugada. Fue intenso, pero no me disgustó para nada. Además, que Oliver, a su modo, sabe cómo hacerte disfrutar.

¡Cielos!

 

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