—Deja de mirarme como si hubiera dicho alguna tontería —me reprendió Adam—. ¿No ves cómo te he estado salvando la vida?
Me llevé una mano a la frente y cerré los ojos. ¿Cómo iba a explicarle a Anita que mi hermano había rastreado mi teléfono y estaba al tanto de todo nuestro trato secreto?
—Te pregunté cuánto confías en ese tal Theophilus —repitió Adam.
—¿Qué tal si preguntamos cuánto debería confiar en ti? —repliqué, sintiéndome furiosa. Probablemente Theo estaba intentando salvarme de aquel a