El nombre resuena en mi memoria, en un pestañeo se abalanza sobre mí, me rodea el cuello con una mano, intento luchar, pero soy demasiado pequeña y él demasiado grande, pesado, no puedo respirar. Le araño la cara y este brama del dolor cuando mis uñas se le clavan en la carne y sangra.
—¡Perra!
Agarra su cuchillo con fuerza, hace un movimiento, intenta tajarme el rostro pero alcanzo a poner mi mano en medio, haciendo que esta reciba el golpe, grito del dolor, está a punto de darme un golpe cuan