Bonnie agarró la pistola y sonrió. “De acuerdo”.
Ella apuntó el arma en la tabla que nos sentamos. “Tienes que concentrarte. Sostén el arma bien. No te morderá. Ahora, mira a tu objetivo, apunta y dispara”. Le di instrucciones.
“¿Y si disparo al guardia?”, preguntó ella.
Miré al guardia y le señalé que se alejara. “Ya se fue. Dispara”. Ella apuntó mientras yo esperé a que apretara el gatillo. Falló la primera vez. “No te preocupes, practicaremos hasta que lo hagas bien”. Me di cuenta de que