Bella…
Regresamos a la mansión de Ace. Yo seguía echando humo de la rabia. “A esos idiotas hay que darles una puta lección”. Agarré una botella de vino y me serví una copa, con la esperanza de que calmara mi ira, joder.
Val se limitó a negar con la cabeza mientras yo bebía otro sorbo. Está comprobado que si necesitas que se haga algo, tienes que hacerlo tú mismo. Estábamos sentadas en la sala con la chimenea encendida. Miré las llamas parpadear, sintiendo que mi ira disminuía un poco. Me sentí