Rosa…
Le di un sorbo a mi vino, sin saber qué decir. ¿De qué hablamos? Quiero decir, soy su empleada; de lo único que podemos hablar es de trabajo, ¿no?
“¿Qué te parece el vino?”.
Miré a Ashton y respondí: “Sabe bien. Gracias por invitarme. Supongo que quieres hablar de la reunión que tuvimos esta mañana”.
Sacudió la cabeza. “No, no quiero hablar de trabajo. Vine aquí a relajarme y quería invitarte”.
Lo miré con confusión. “Pensaba…”.
Y él me interrumpió: “Sin peros, para ser sincero quiero