Rosa…
Miré la hora y me di cuenta de que eran casi las diez. Gruñí mientras miraba el expediente que tenía delante. Todavía necesitaba terminar esto antes de poder irme a casa porque el mismo diablo me dijo que no podía irme antes de que todos los archivos estuvieran terminados.
Los demás se fueron hace una hora. Se ofrecieron a ayudarme, pero yo insistí en que se fueran a casa a descansar. Además, ya habían terminado sus expedientes; no podía esperar que me ayudaran con mi carga de trabajo. E