Cocodrilos, Pizza y una Bruja Talla Diez...
Leah
—Pero que niñitos tan adorables… —dijo Serena con la mejor de sus sonrisas, levantándose de su sitio en la mesa cuando entramos al comedor, tarde por supuesto. Con los niños rara vez llegaba temprano a algún sitio, aunque con gusto me hubiese perdido aquella cena. —Pensamos que ya no vendrían —. Le golpeó la cabeza a Collins como si fuese un perro y Eloise lo miró con la ceja alzada.
Yo le apreté ligeramente el hombro como señal de advertencia. Mi pequeña princesa, no era exactamente u