Mundo de ficçãoIniciar sessãoScott gritó con fuerza al enterarse que los niños habían abandonado la mansión, ordenó a sus hombres a encontrarlos pero ellos se negaron rotundamente. El anciano lanzó con fuerza una silla hacia los hombres y cayó al suelo. Permanecía drogado y parcialmente débil.
—Nosotros ya no trabajamos para usted, trabajamos para el joven Theo. Él nos ha pedido que cuidemos a su mujer y lo haremos. Scott está en la







