Mundo de ficçãoIniciar sessãoTheo se recargó en la pared, abrió la cortina de su habitación y suspiró. La luz del sol, iluminaba por completo el jardín, el jardín donde se llevaría a cabo su “boda” con una mujer que no amaba. Buscó con la mirada el reloj de la pared y maldijo suavemente.
El reloj marcaba las 7 de la mañana, en punto y el jardín ya estaba completamente lleno de servidumbre, había meseros caminando como lo







