Punto de vista del autor
Cleopatra se aclaró la garganta. Entró con delicadeza en la habitación, radiante de sonrisas, como si quisiera indicarle a Aria que la habían pillado con las manos en la masa.
"Saludos." Agitó las manos repetidamente.
"¡Dios mío!" Saltó y le dio unos codazos en el hombro a Zachary una y otra vez. Él intentó alejarse, pero ella se mantuvo cerca y no le dio espacio para retroceder.
—Siéntate ya —dijo Aria, señalando una silla.
—Sí, debería. —Cleopatra dejó su b