Mundo de ficçãoIniciar sessãoSentí escocer mi garganta y luego solté un alarido de dolor, ¿qué me estaba pasando? ¿Dónde me encontraba? Porque tenía la certeza de que esta no era la jaula que me tenía cautivo, estaba inmóvil con los brazos y pies atados y sentí una fuerza extraña recorrerme todo el cuerpo, mis ojos se sentían como llama viva, los abrí de golpe y levanté mi brazo de manera repentina y las cadenas que lo sostenían cedieron, hice lo mismo con el otro hasta que logre libe







