“Está bien, pero no te demores, hay un pastel de chocolate delicioso que me muero por probar.
“Está bien, hija. Solo necesito media hora.
- ¡Para! Susurro torpemente y le doy una palmada en el brazo.
“Está bien, papá. Solo ten cuidado con mi hermanito de allá. - me advierte y levanto la cabeza de repente, mirando la espalda de la niña traviesa, que salta por el enorme pasillo directo a la salida.
'¿De qué está hablando?' Me encojo de hombros.
- ¡Yo qué sé! - Intercambiamos miradas serias, pero