"No sin antes presentarles a mi instructor y nuevo amigo y... no antes de instalarlos en una habitación de invitados", respondo. Se acerca y sin contemplaciones me tira de la cintura y me besa en la boca. ¿Debo mencionar que sentí que mi cara ardía demasiado por la vergüenza? ¿Por supuesto que no? Ya te puedes imaginar, así soy yo.
¡No te demores, querida! pregunta dulcemente, apoyando su frente en la mía y luego de un significativo intercambio de miradas, Erick deja otro beso en la boca por su