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El punto de vista de Sofía
La mañana de la boda era luminosa y cálida, ese tipo de día que te hace creer en los cuentos de hadas. Me paré frente al espejo de cuerpo entero en el pequeño dormitorio en la parte trasera de la iglesia, mirando mi reflejo con incredulidad. El vestido blanco abrazaba mi cuerpo perfectamente, fluyendo en suaves ondas de seda. Mis manos temblaron cuando me estiré para ajustar el velo, mi aliento se quedó atrapado en mi garganta.
Jenny estaba detrás de mí, sonriendo