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Punto de vista anónimo
La noche se alargó, como siempre. El tiempo ya no me importaba, no como les importaba a los humanos o incluso a la mayoría de los vampiros. En los rincones oscuros del reino, donde las sombras susurraban secretos y el poder esperaba a aquellos lo suficientemente audaces como para apoderarse de él, siempre había encontrado mi lugar. Pero esta noche, la importancia de mi ambición parecía más pesada, más urgente.
Todo se había puesto en marcha, cuidadosamente orquestado,