Capítulo 53. Los ánimos están caldeados
Viviana y Teresa acompañaron a Anabella en una habitación para arreglar su peinado y retocar su maquillaje.
—Aún estás a tiempo de negarte —repitió Viviana por enésima vez desde que entraron en esa habitación.
—Me dirán de una vez que pasa —indaga Teresa muy molesta—, llegamos aquí y te veías muy enamorada y ahora resistes las ganas de llorar, Anabella.
—John no es el caballero andante que pensábamos, pero ningún hombre lo es, yo digo que lo hagas pagar caro por utilizarte en su guer