Capítulo 70
Alexander no reaccionó con la rabia que yo esperaba. No gritó, no golpeó el escritorio ni llamó a sus hombres. Solo me observó en silencio, como si tratara de entender hasta qué punto lo había engañado.
No aparté la mirada. Ya no tenía sentido seguir fingiendo que Kira era una desconocida ni ocultar la razón por la que llegué a Brasil. Él sabía lo suficiente para obligarme a decir la verdad, y cualquier mentira podía poner a mi hermana otra vez en peligro.
—Solo tenías que decírmelo