Capítulo 69
Narra Paulina
Alexander empezó a llenar mi habitación de regalos desde la primera mañana. Cuando abrí los ojos, las cajas de joyas cubrían la mesa y había tantas flores que apenas se podía caminar entre ellas.
No toqué nada.
Las sirvientas entraron después cargadas de vestidos, zapatos y perfumes. Me explicaron, con esa voz sumisa que ya conocía, que Alexander había ordenado renovar todo mi guardarropa. Que todo estaba pensado para una mujer que pronto ocuparía un lugar importante d