Capítulo 54
Daniel aumentó la presión sobre mi cintura. Su sonrisa fingió seguir intacta, pero pude notar los celos y la molestia en la tensión de su mandíbula, la verdad es que yo también lo noté.
—Es mi esposa —aclaró con un tono. Me acercó un poco más a su cuerpo, como si necesitara demostrar que le pertenecía delante de Alexander.
Alexander soltó una pequeña risa y finalmente liberó mi mano.
—Eres un hombre con suerte. Espero que sepas valorar lo que tienes —respondió mientras nos indicaba