Mundo ficciónIniciar sesiónEspero delante de la carretera a que uno de los pocos coches que pasan a estas horas sea un taxi. En cuanto veo un coche amarillo a lo lejos, levanto la mano. Si tengo la mala suerte de que no lo es, el conductor se echará unas cuantas risas a mi salud más tarde.
Las luces de frenado se encienden conforme se va acercando a mí. Por lo menos una cosa me sale bien esta noche.
- ¿A dónde Señorita? - pregunta el taxista colocando el brazo detrás del reposa







