Mundo ficciónIniciar sesiónThomas, agarrando fuertemente a Helena por el brazo, halándola hacia su cuerpo, mirándola con rabia y ¿odio? Provocó en ella un intenso dolor, por lo que sus lágrimas brotaron y gritó:
—¡Ay! —Ante este grito de dolor, Miguel reaccionó y se enfrentó a él:
—Thomas ¡suéltala, por Dios! Le estas haciendo daño. —Levantando la voz, tomándole del brazo y obligándolo a que la soltara— ¡Déjala tranquila!
»Ya Pedro, te lo dijo, lleva dos noches sin dormir, no ha sido fácil







