Miré el reloj. 8:47 AM.
Cuarenta y tres minutos para el vuelo de Marcos.
—Se va en menos de una hora —dije.
—Entonces más te vale darte prisa —dijo Sofia con una sonrisa.
—No puedo simplemente aparecer en el aeropuerto y…
—¡Sí puedes! ¡Eso es exactamente lo que vas a hacer! ¡Corres hacia él, le