Gonzalo permaneció tranquilo y sereno. —No hay problema. Si realmente tienes la habilidad de herirme, entonces lo aceptaré.
Ángel resopló con desprecio. Había alcanzado el pináculo del período del elixir dorado en su cultivación y siempre había estado a la par con Gonzalo, incluso en el apogeo de este último. Sería difícil derrotarlo, incluso para Gonzalo en su mejor momento. Además, ahora que Gonzalo había perdido su poder, ¿cómo podría tener alguna posibilidad de herirlo?
—De acuerdo, lo pedis