Dolores Pérez tembló sin poder contenerse. Sabía que José Sánchez tenía un alto cargo y poseía poder real en la empresa y que incluso si ella decía la verdad, lo más que podría hacer Isabel Sánchez sería reprender a José unos pocos minutos, pero no podría hacer nada más.
Después de todo, José Sánchez no le dejaría en paz. Si José quería, podría despedirle con su poder.
Pensando en su madre acostada en la cama de hospital, en el estudio de su hermano y en las altas expectativas que su familia ten