Al ver a Christian desconcertado por los comentarios de María, Carmen se cubrió la boca y no pudo evitar intervenir para sacarlo del aprieto.
—Hermana, solo le estaba haciendo una broma. Además, no tienes una relación especial con Christian, ¿por qué te apresuras a defenderlo?
María se rio y quería ver cómo Carmen respondería.
—Tonterías, yo... yo no estoy apresurada por defender a Christian.
Carmen se ruborizó.
—¿Oh, de verdad?
—Pensé que te preocupabas por él—bromeó María, fingiendo.
—Tú... s