—Está bien, hoy invito yo. Pidan lo que quieran para comer, ¡no traten de ahorrarme dinero! —
Alfredo lo dijo con orgullo, reprimiendo temporalmente su descontento interno.
—Alfredo, si dices eso, entonces no nos contendremos.
—Este es un hotel de cinco estrellas de lujo y el consumo es muy alto. Nunca había venido a un lugar tan lujoso antes para comer.
—Sí, yo tampoco he venido nunca. Esta vez todos nosotros debemos que agradecerselo a Alfredo. De lo contrario, como trabajadores comunes con i