Ahora, la hija noble y distinguida de Víctor había aparecido en un lugar remoto como la Montaña de la Luna. La sorpresa en sus corazones era imaginable.
—¡Christian, eres increíble!— exclamó Joaquín, que fue el primero en reaccionar, lleno de alegría desenfrenada.
Nunca en sus sueños habría imaginado que, después de la separación de Christian y Carmen, él se relacionaría con la hija de Víctor, que tenía un estatus casi comparable al de Carmen. Admiraba mucho las habilidades de seducción de Chris