—¡Sí!
—¡Christian, corre rápido!
Al escuchar las advertencias de Eufrasio y Tobías, Leoncio, Adán y los demás se dieron cuenta de inmediato.
Al igual que Eufrasio y Tobías, comprendieron la importancia de Christian.
Aunque todos ellos murieran, no permitirían que le sucediera algo a Christian.
Con este pensamiento en mente, siguieron el ejemplo de Eufrasio y Tobías. A pesar de sus heridas, se lanzaron valientemente hacia Maximiliano, intentando retenerlo para darle a Christian un valioso tiempo