—Chico, ¿qué pretendes?
Amalio cambió drásticamente su expresión facial, su estado de ánimo se hundió instantáneamente.
—Muy simple, ¿no dijiste antes que planeabas romper mis dos piernas?
—Ahora voy a romper tus dos piernas.
Christian sonrió fríamente, mirando desde arriba a Amalio con una actitud dominante. La intensidad afilada que emanaba de él provocaba escalofríos.
—¡Te atreves!
—Chico, te advierto, nosotros, la familia Báez, somos una antigua fuerza de artes marciales tradicionales en Tie